Entré en el mundo de la pintura de la mano del comic, de hecho, mis primeros trabajos fueron como dibujante. Más tarde, en la Facultad de Bellas Artes, descubrí una vocación de pintor que junto a mis facetas de ilustrador y diseñador gráfico, no han dejado de acompañarme desde los años 80.
El conjunto de mi obra, independientemente de su estilo a lo largo de estos años, ha girado siempre alrededor de unas constantes: La soledad, la dualidad, el aislamiento  y la alienación del individuo en una sociedad cada vez más compleja.